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domingo, 30 de junio de 2013

¿Fue Pedro el primer Papa?

"Pero no permitan que a ustedes se les llame 'Rabí', porque tienen un sólo Maestro y todos ustedes son hermanos. Y no llamen 'padre' a nadie en la tierra porque ustedes tienen un sólo Padre, y él está en el cielo. Ni permitan que los llamen "maestro", porque tienen un sólo maestro, el Cristo. El más importante entre ustedes será siervo de los demás. Porque el que a sí mismo se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido" (Lucas 23:8-12 NVI)

El papado en sí mismo es una invención humana. No hay rastro alguno en la Biblia del nombramiento de algún Papa (literalmente, padre) o de alguna sucesión papal como cabeza de la Iglesia. De hecho la prominencia del Obispo de Roma se va dando gradualmente a lo largo de la historia y comienza a manifasterse con fuerza en el siglo VI, teniendo su punto álgido en el siglo XIII y decayendo su poder desde entonces y hasta ahora.

La iglesia fue fundada no con el propósito de imponer el Cristianismo por la fuerza, sino de testificar el evangelio a toda criatura para que cada quien, en uso de su libre albedrío decida si quiere o no seguir a Cristo.

"Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura. El que crea y sea bautizado será salvo, pero el que no crea será condenado" (Marcos 16:15-16 NVI)

Jesús nunca dejó indicaciones de una sucesión en liderazgo,  y menos aún de la preeminencia de Roma sobre las demás iglesias. De hecho cuando Jesús ascendió ¡faltaban años para que Roma fuera evangelizada!

La palabra "Papa" fue aplicada primeramente a todos los obispos de occidente (muy a pesar de que Jesús haya ordenado lo contrario). No fue hasta el siglo V que comenzó a utilizarse con exclusividad al obispo de Roma y pronto llegó a entenderse como "padre universal", aún cuando este título de "Padre Universal" corresponde exclusivamente a Dios. La idea de que el obispo de Roma debiera tener autoridad sobre toda la iglesia fue de crecimiento lento, combatida intensamente en cada paso y nunca aceptada completamente.

Ya a mediados del siglo II se estaba fraguando lentamente el aumento de poder del obispo de Roma. Como capital del Imperio, se suponía que Roma (y no Jerusalén) también fuera el centro administrativo de la iglesia Cristiana. Así por ejemplo, el obispo romano Víctor (190-202) amenazó con excomulgar a las iglesias de Oriente por el hecho de celebrar la Pascua el día 14 de Nisán.

Fue Calixto I (218 -223) el primero en basar sus pretensiones sobre Mateo 16:18, aún cuando Tertuliano de Cártago le llamó "usurpador" al hablar como su fuese "Obispo de Obispos".

La tradición Católica Romana que afirma que Pedro fue el primer Papa es simplemente una ficción y en el mayor de los casos una mera tradición sin fundamentos históricos. No existe evidencia alguna de que Pedro haya estado en Roma y menos aún de que haya sido Obispo de Roma. El llamado de Pedro fue de predicar a los judíos (Gálatas 2:9) y su ministerio se desarrolló principalmente en la región de Judea.

A tal punto esto es cierto, que las principales doctrinas de la Iglesia son comunicadas por medio de Pablo (quien tenía el llamado a los Gentiles; es decir, a nosotros) e incluso en cierta ocasión Pablo mismo debió reprender a Pedro por su actitud hipócrita ante los Judíos.

"Pues bien, cuando Pedro fue a Antioquía, le eché en cara su comportamiento condenable. 
Antes de que llegaran algunos de parte de Jacobo, Pedro solía comer con los gentiles. Pero cuando aquéllos llegaron, comenzó a retraerse y a separarse por temor a los partidarios de la circunsición. Entonces los demás judíos se unieron en su hipocresía, y hasta el mismo Bernabé se dejó arrastrar por esa conducta hipócrita.
Cuando vi que no actuaban rectamente, como corresponde a la integridad del evangelio, le dije a Pedro delante de los otros: 'Si tú, que eres judío, vives como si no lo fueras, ¿por que obligas a los gentiles a practicar el judaísmo?'" (Gálatas 2:11-14 NVI) 

 Nunca es mencionado un papado. Nunca es mencionada la supremacía de Pedro (aunque si se reconoce su liderazgo, que no es sinónimo de supremacía)  y menos aún se le atribuye a hombre alguno el ser "cabeza de la iglesia".

"Dios sometió todas las cosas al dominio de Cristo, y lo dio como cabeza de todo a la iglesia" (Efesios 1:22 NVI)
 "Él (Cristo) es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia." (Colosenses 1:18 NVI, paréntesis agregado)
El surgimiento del papado en si está ligado más a un mover político que a un mover espiritual. Cuando terminaron las persecuciones a los cristianos con el emperador Constantino, la iglesia fue integrada al seno del poder imperial romano. Esto es tan cierto que los títulos que hoy exhibe el papado ¡son los mismos títulos exhibidos por el emperador romano!

Una roma decadente no podía permitirse el lujo de seguir asesinando a su población cuando las amenazas externas eran mucho más relevantes para el poder imperial. La "conversión" de Constantino fue política, no espiritual ("por sus frutos los reconocerán") y la iglesia que había sobrevivido a casi 4 siglos de persecución fue seducida por el poder terrenal (poder temporal se le llama). ¿No es curioso que la iglesia de hoy quiera "ganar el mundo"?. Satanás tentó a Jesús con entregarle "todos los reinos de la tierra" si se postraba y lo adoraba. Jesús declinó la oferta, sabiendo que sólo a Dios se le debe adorar.  Parece que los obispos romanos no aprendieron la lección ya que aún hoy buscan el "poder temporal" sobre todos los reinos de la tierra, y nó solo los obispos de la vieja iglesia romana, sino que muchos "pastores" y "apóstoles" de la iglesia reformada... No hay nada nuevo bajo el sol.

León I (440-61) es llamado por algunos historiadores el primer papa. Las condiciones anárquicas que se vivían en el Imperio Romano por aquel entonces fueron una oportunidad para él. Convenció a Atila de perdonar a Roma, e hizo luego lo mismo con Genserico el Vándalo. León reclamaba ser, por nombramiento divino, "primado de todos los obispos" . Obtuvo del Emperador Valentiniano III el reconocimiento imperial de sus aspiraciones en el año 445. Se autoproclamó "señor de la iglesia" y dijo que resistir la autoridad suya era "un camino seguro al infierno". No contento con ésto, abrogaba por la pena de muerte para todo aquel que osase dudar de su autoridad (lo que me recuerda más a Hitler que a Jesús).

En síntesis, no hay evidencia de papado ni sucesión papal en la Biblia. No hay indicio alguno de la supremacía del obispo de Roma en la Biblia y menos aún se reconoce a hombre alguno como "cabeza de la iglesia".

"Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo" (Efesios 5:21)
Aún cuando Pedro fue un gran líder entre los Apóstoles y fue reconocido como "columna" (nunca como fundamento), jamás reclamó autoridad alguna, sino que con humildad y equivocándose a veces buscó testificar de Jesús en "Judea y Samaria" y en sus cartas jamás hace reclamo alguno de que la iglesa debe someterse a su autoridad y menos a Roma, más aún cuando la "ciudad de las siete colinas" es directamente relacionada con la gran Ramera en Apocalipsis.

Tampoco hay constancia histórica de que Pedro siquiera haya estado en Roma, menos aún de que haya sido obispo en esta ciudad. Nuevamente fue Pablo quien buscó intensamente llegar a Roma y por lo que sabemos fue allí donde pasó sus últimos días (2 Timoteo 4:6).

Bíblicamente, no existe el papado; históricamente no hay constancia de que Pedro siquiera haya estado en Roma. Doctrinalmente la Biblia jamás sugiere a un hombre como líder de una "iglesia universal" (salvo cuando habla del Anticristo) y menos aún hay constancia de una "sucesión del cargo". La Biblia jamás da instrucciones para eso.

Pedro NO fue el primer papa; ni siquiera fue "papa" y menos aún obispo de Roma. El encargo de Pedro fue predicar a los Judíos (Gálatas 2:7). En sus cartas, Pedro jamás menciona al papado, ni da instrucciones para una sucesión papal, tal sucesión es una quimera, falsa, un invento humano, humo, falaz, una estafa... ¿se entiende?

Pedro mismo, quizá movido por el Espíritu, dejó una advertencia clara en su segunda carta, que es bueno leer y tener en mente:

"En el pueblo judío hubo falsos profetas, y también entre ustedes habrá falsos maestros que encubiertamente introducirán herejías destructivas, al extremo de negar al mismo Señor que los rescató. Esto les traerá una pronta destrucción Muchos los seguirán en sus prácticas vergonzosas, y por causa de ellos se difamará el camino de la verdad. Llevados por la avaricia, estos maestros los explotarán a ustedes con palabras engañosas. Desde hace mucho tiempo su condenación está preparada y su destrucción los acecha" (2 Pedro 2:1-3 NVI)

lunes, 22 de abril de 2013

¿Es verdad que sólo podemos congregarnos el sábado?

“Hay quien considera que un día tiene más importancia que otro, pero hay quien considera iguales todos los días. Cada uno debe estar firme en sus propias opiniones. El que le da importancia especial a cierto día, lo hace para el Señor. El que come de todo, come para el Señor y lo demuestra dándole gracias a Dios; y el que no come, para el Señor se abstiene, y también da gracias a Dios.” (Romanos 14:5-6 NVI)
Tal como dice Pablo en su carta a los cristianos de Roma, hay personas que dan más importancia a unos días que a otros. Hay personas que dan especial importancia al día Sábado, reservándolo como día de culto (es decir el día en que “se va a la iglesia”).

No hay nada de malo en eso. Hay iglesias que también hacen culto a mediado de semana, ya sea día miércoles o jueves, algunas también tienen culto el día viernes, lo que es muy bueno ya que hay personas que trabajan los fines de semana y así pueden asistir al culto.

Lo triste, es que hay personas e instituciones religiosas completas que consideran que el sábado es el único día válido para el culto, calificando a las personas que celebran el culto otro día como “apóstatas”, “paganos”, “perdidos”, “condenados al infierno”, etc...

Hay una característica común de estos grupos que llama mi atención y considero que debe ser examinada con sumo cuidado. Ellos dicen: “si no adoras el día sábado, no eres salvo”. ¡Cuidado!

Ésta es una declaración sumamente delicada. Uno puede aceptar que celebren el culto tal o cual día, porque lo hacen para Dios, y eso está bien. Pero declarar abiertamente que la salvación de una persona está sujeta a celebrar el culto tal o cual día no está para nada bien.

La decisión de celebrar el culto el día sábado se basa en dos premisas principales:

1. Dios apartó el séptimo día para sí (sábado) y luego estableció en la Ley que ese día debía ser guardado:

“Al llegar el séptimo día, Dios descansó porque había terminado la obra que había emprendido. Dios bendijo el séptimo día, y lo santificó, porque en ese día descansó de su obra creadora.” (Génesis 2:2-3 NVI)
“Acuérdate del sábado, para consagrarlo. Trabaja seis días, y haz en ellos todo lo que tengas que hacer, pero el día séptimo será un día de reposo para honrar al SEÑOR tu Dios. No hagas en ese día ningún trabajo, ni tampoco tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni tampoco los extranjeros que vivan en tus ciudades. Acuérdate de que en seis días hizo el SEÑOR los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y que descansó el séptimo día. Por eso el SEÑOR bendijo y consagró el día de reposo.” (Éxodo 20:8-11 NVI)
2. Jesús se reunía en la sinagoga el día sábado a enseñar y predicar:

 “(Jesús) Fue a Nazaret, donde se había criado, y un sábado entró a la sinagoga, como era su costumbre.” (Lucas 4:16a NVI, paréntesis agregado)
“Jesús pasó a Capernaúm, un pueblo de Galilea, y el día sábado enseñaba a la gente.” (Lucas 4:31 NVI) 
“Otro sábado (Jesús) entró en la sinagoga y comenzó a enseñar.” (Lucas 6:6 NVI, paréntesis agregado) 
El razonamiento es más o menos así: “Los diez mandamientos dicen que debo guardar el sábado. Jesús predicaba los sábados. Por lo tanto debemos celebrar el culto el sábado.” 

No hay problema alguno en ese razonamiento, según Romanos 14. Creo que es una buena forma de honrar a Dios y de recordar a Jesús. No obstante hay un problema adicional y es el siguiente.


Las personas (y/o religiones) que practican el razonamiento anteriormente mencionado también dicen: “Si no celebras el culto el sábado, no estas guardando el sábado, por lo tanto has quebrantado la ley e irás al infierno”


Y esa es una declaración: falsa, mal informada, peligrosa y esclavizante.

Falsa: El guardar la ley no nos hace salvos. Es la fe en Jesucristo la que nos hace salvos:

“Nosotros somos judíos de nacimiento y no pecadores paganos. Sin embargo, al reconocer que nadie es justificado por las obras que demanda la ley sino por la fe en Jesucristo, también nosotros hemos puesto nuestra fe en Cristo Jesús, para ser justificados por la fe en él y no por las obras de la ley; porque por éstas nadie será justificado.” (Gálatas 2:15-16 NVI)
“No desecho la gracia de Dios. Si la justicia se obtuviera mediante la ley, Cristo habría muerto en vano.” (Gálatas 2:21 NVI)
“Porque sostenemos que todos somos justificados por la fe, y no por las obras que la ley exige.” (Romanos 3:28 NVI) 
“Ésta es la palabra de fe que predicamos: que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.” (Romanos 10:9 NVI) 
Mal informada: En el quinto mandamiento, Dios estableció que el sábado sería un día de reposo para honrar al Señor y para recordar que en seis días había creado los cielos y la tierra. En ninguna parte dice que sería un “día de reunión” ni un día de culto. El sábado se establece como un día de reposo.

Tú puedes decir, "pero Jesús iba a la sinagoga el día sábado". Pero si buscas en el Antiguo Testamento la palabra “sinagoga” ¡no la encontrarás!. Las sinagogas sólo son mencionadas en el Nuevo Testamento.

Las sinagogas hicieron su aparición durante el cautiverio en Babilonia (muchos, muchos años después de que Dios entregó la Ley a Moisés) debido principalmente a la necesidad de un centro de instrucción y culto (el Templo estaba en ruinas). Luego del retorno de la cautividad, las sinagogas siguieron manteniendo su papel como centros para la instrucción.

La reunión en la sinagoga se estableció como una tradición humana, que sentó las bases de la futura Iglesia, pero nunca fue ordenada por Dios, menos aún el día sábado. No hay problema alguno en que exista esta tradición, el problema esta cuando a la tradición se le da el mismo peso que la Ley.

“Él les contestó:
-Tenía razón Isaías cuando profetizó acerca de ustedes, hipócritas, según está escrito:
'Este pueblo me honra de labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me adoran; sus enseñanzas no son más que reglas humanas.'
Ustedes han desechado los mandamientos divinos y se aferran a las tradiciones humanas.” (Marcos 7:6-8 NVI)
“Cuídense de que nadie los cautive con la vana y engañosa filosofía que sigue tradiciones humanas, la que va de acuerdo con los principios de este mundo y no conforme a Cristo.” (Colosenses 2:8 NVI)
Jesús no tuvo problemas con la tradición de asistir a la sinagoga el día sábado, lo que nos demuestra que no hay nada de malo en esta tradición, pero si enfrentó de lleno a los fariseos que daban a esta tradición el mismo peso que a la Ley.

Peligrosa: Muchas personas creen con toda sinceridad que “obedeciendo los mandamientos” serán salvos. Muchas personas creen que están justificadas delante de Dios por el hecho de celebrar el culto el día sábado. Muchas personas no logran dimensionar el sacrificio de Cristo y creen que se necesita algo más.

Nada de lo que hagamos puede perfeccionar el sacrifico de Cristo. Es imposible, porque Jesús se presentó como sacrificio perfecto. No podemos mejorar la perfección. Los cristianos de Galacia intentaron hacerlo y mira lo que les dijo Pablo:

“¡Gálatas torpes! ¿Quién los ha hechizado a ustedes, ante quienes Jesucristo crucificado ha sido presentado tan claramente? Sólo quiero que me respondan a esto: ¿Recibieron el Espíritu por las obras que demanda la ley, o por la fe con que aceptaron el mensaje? ¿Tan torpes son? Después de haber comenzado con el Espíritu, ¿pretenden ahora perfeccionarse con esfuerzos humanos? ¿Tanto sufrir para nada?¡Si es que de veras fue para nada!” (Gálatas 3:1-4 NVI)

Al creer que las obras de la ley nos justifican delante de Dios, estamos despreciando a Cristo, estamos haciendo a un lado la sangre ofrecida en la cruz y estamos declarando con nuestra actitud que podemos ser salvos sólo con nuestras obras.

“Todos los que viven por las obras de la ley están bajo maldición, porque está escrito: <<Maldito sea quien no practique fielmente todo lo que está escrito en el libro de la ley>>. Ahora bien, es evidente que por la ley nadie es justificado delante de Dios, porque <<el justo vivirá por la fe>>” (Gálatas 3:10-11 NVI)

Mi pregunta es esta: ¿estás despreciando a Cristo? ¿crees que su sacrificio no fue suficiente? ¿crees que tus acciones serán las que completen la obra de Cristo?

“El que se niega a honrar al Hijo no honra al Padre que lo envió.” (Juan 5:23b NVI) 

Esclavizante: Hay personas que han perdido el trabajo por asistir al culto el sábado. Hay personas que han dejado de lado a familiares por asistir al culto el sábado. Hay personas que no pueden tomarse vacaciones para no dejar de aisistir al culto el sábado.

¡Y no están honrando a Dios! ¡No están amando más a Jesús que a su trabajo y/o familiares! ¡Están despreciando la sangre de Cristo! Al creer que están agradando a Dios por el hecho de cumplir con el culto del sábado le están gritando en la cara a Jesús: “¡Tu sacrificio no fue suficiente!”

¡Eso se llama esclavitud! Obligar a una persona a cumplir con cierto rito bajo pena de “ir al infierno” es esclavizante y humillante. Jesús compró nuestra libertad con su sangre. Ese es el centro del Evangelio.

“Dios nos dio vida en unión con Cristo, al perdonarnos todos los pecados y anular la deuda que teníamos pendientes por los requisitos de la ley. Él anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz. Desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristo los humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal.
Así que nadie los juzgue a ustedes, por lo que comen o beben, o con respecto a los días de fiesta religiosa, de luna nueva o de reposo. Todo esto es una sombra de las cosas que están por venir; la realidad se halla en Cristo. No dejen que les prive de esa realidad ninguno de esos que se afanan en fingir humildad y adoración de ángeles.” (Colosenses 2:13b-18a NVI)

Conclusión

En tiempos de Jesús, los fariseos tenían el mismo modus operandi. Vivían atentos al cumplimiento de una serie de requisitos que ellos mismos se habían inventado con respecto a la adoración a Dios. Jesús les dijo:

“¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas! Recorren tierra y mar para ganar un sólo adepto, y cuando lo han logrado lo hacen dos veces más merecedor del infierno que ustedes.” (Mateo 23:15 NVI)
“¡Serpientes! ¡Camada de víboras! ¿Cómo escaparán ustedes de la condenación del infierno?” (Mateo 23:33 NVI) 
Este es el típico proceder de los religiosos que desprecian la sangre de Cristo. Como no les parece sufiente lo que Jesús hizo en la cruz por ellos, insisten en agregarle algo más: "Ven sólo a nuestra iglesia", "Vístete sólo de tal forma", "No debes comer tal cosa", "Debes guardar el sábado", "Debes diezmar", "Sólo puedes leer lo que te digamos" . . . etc.. etc.. etc... 


Nada de lo que hagamos puede ser añadido a la obra de Cristo. Nada de lo que hagamos mejorará el sacrificio de Cristo. Ninguna de nuestras tradiciones puede perfeccionar lo que Dios ha hecho por nosotros. Jamás podremos comprar a Dios con nuestros actos ni con nuestra mal llamada “santidad”. Si despreciamos la Cruz de Cristo, no tenemos más que hacer. Si piensas que tus obras son imprescindibles para ser salvo, piensa esto: ¿para qué murió Jesús?

Recomiendo leer: Mateo 22, Isaías 1, Lucas (completo), Romanos (completo), Gálatas (completo), Colosenses (completo).

sábado, 17 de noviembre de 2012

Un mensaje a la juventud

¿Cuál es tu parámetro para saber si eres salvo? ¿Tienes conciencia de lo que la apostasía está haciendo hoy? ¿En qué o quién está puesta tu esperanza?

Un mensaje del predicador estadounidense Paul Washer que no deja indiferente a quien lo vea. Muchas veces la necesidad de llevar el evangelio a todas las personas trae como consecuencia una distorsión en el mensaje que puede tener consecuencias muy tristes.

Te invito a tomar asiento y ver este video. Te aseguro que puede cambiar muchas cosas de tu vida.


miércoles, 3 de octubre de 2012

La importancia de leer la Biblia.

"Es imposible esclavizar mental o socialmente a un pueblo que lea la Biblia. Los principios de la Biblia son los cimientos de la libertad humana" (Horace Greeley)

Son tiempos difíciles para ser cristiano. Hoy más que nunca, la apostasía se ha apoderado de la iglesia y es casi imposible encontrar un lugar donde se enseñe la palabra con pureza.

No es de extrañar. Esto estaba profetizado. Desde los tiempos de Isaías, el Señor le habla a una iglesia rebelde y cómoda que ha olvidado el lugar de donde salió y ha entrado en abierta fornicación con los estándares de este mundo.

Lo triste de este tiempo no radica en que no se esté predicando el evangelio. Lo triste de este tiempo radica en que se predica un evangelio a medias, deformado, castrado, acomodado muchas veces para enriquecer al alguno y llevar a la perdición a otros. Se combinan verdades sanas con doctrinas de demonios y los que están hambrientos de Dios terminan alimentándose de comida mezclada con veneno.

¿Cómo discernir una doctrina? ¿cómo reconocer si una enseña es verdadera?

El Señor, en su infinita sabiduría y misericordia, nos ha dejado las escrituras para que aprendamos. Constantemente se nos incentiva no sólo a leer, sino a meditar (es decir a pensar en) la escritura.

Cuando la Torá (nuestro Pentateuco, es decir, los 5 primeros libros de la biblia) fue escrita, su primer "usuario" fue Josué. Cuando Josué toma el mando de la nación de Israel, Dios mismo le ordena mantenerse fiel en el estudio de la naciente palabra:

"Procura que nunca se aparte de tus labios este libro de la ley. Medita en él de día y de noche, para que actúes de acuerdo con todo lo que está escrito en él. Así hará que prospere tu camino, y todo te saldrá bien." (Josué 1:8 RVC)
Nótese que recién se habían escrito 5 de los 66 libros de la biblia y Dios ya esta ordenando su lectura y meditación.

Mucho más adelante, cuando el reino de Israel fue dividido por causa de la idolatría de Salomón, nuevamente el Señor llama la atención de los israelitas, debido a que olvidaron el estudio y la meditación de la escritura.

Tristemente, del mismo modo que ocurre hoy, fue el olvido de la escritura lo que provocó la caída espiritual del pueblo de Dios. Debido a que dejaron la escritura de lado, fueron introducidas muchas doctrinas falsas que alejaron al pueblo de su Dios.

"Hijos de Israel, ¡oigan la palabra del Señor! El Señor ha entablado un pleito contra los habitantes de la tierra, porque ya no hay en la tierra verdad ni misericordia, ni conocimiento de Dios; en cambio abudan el perjurio, la mentira, la muerte, los robos, los adulterios, y homicidio tras homicidio." (Oseas 4:1-2 RVC, énfasis añadido) 

¿No suena familiar esto? ¿Acaso hoy la iglesia no está llena de soborno, mentira, falsos profetas, fornicación, adulterio y un largo etcétera de abominaciones?

Estas cosas ocurren porque la iglesia se ha olvidado de la biblia. Hoy las personas toman la biblia sólo para echarla en un bolso el día domingo y llevarla a la iglesia (si es que la llevan a la iglesia). No hay estudio de la palabra, no hay meditación de la la palabra. El pastor sólo lee un par de versículos para pedir el diezmo y luego la biblia vuelve a su bolso.

"Mi pueblo ha sido destruido porque le faltó conocimiento. Puesto que tú desechaste el conocimiento, yo te desecharé del sacerdocio; puesto que te olvidate de la ley de Dios, también yo me olvidaré de tus hijos." (Oseas 4:6 RVC)
 Necesitamos volver a la escritura. Hoy más que nunca, la única forma de saber si lo que se predica cada domingo en el púlpito es verdadero, es comparándolo con la palabra de Dios. ¿que otro referente tenemos?

Que no te engañen: versículos sueltos no son la palabra. Tal como hago yo en este artículo, puedo citar versículos, pero la verdad debe discernirse a la luz de la escritura. Cuando te citen un versículo, léelo en su contexto. Si es necesario lee el libro completo para entender el porqué de un versículo.

Aprendamos de los cristianos de Berea:

"Éstos eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con mucha atención, y todos los días examinaban las Escrituras para ver si era cierto lo que se les anunciaba." (Hechos 17:11 RVC, énfasis añadido)

Y eso es lo que debemos hacer. Examinar la escritura. Será la única forma de saber si tal o cual versículo fue correctamente aplicado. Será la única forma de saber si tal o cual prédica realmente vino del corazón de Dios. Será la única forma de no ser engañados por falsos maestros.

Lo más hermoso de leer la biblia, es que nos acercamos al corazón de Dios y comenzamos a conocerle, y al conocerle comenzamos a amarle ¡hay una gran diferencia entre creer en Dios y amar a Dios!

Porque al final, las cosas pasarán. La iglesia pasará, la apostasía pasará, el juicio pasará y tendremos la eternidad. ¿Crees que la vida eterna es sólo caminar por calles de oro y cruzar puertas de perlas? ¿Acaso no tenemos una recompensa mucho mayor en la eternidad?

"Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado" (Juan 17:3 RVC)
Y conocer a Dios, al infinito en gracia, amor y poder es mayor que todas las cosas, riquezas y filosofías que existan. ¡Qué mejor motivo para leer la biblia todos los días!

Si nunca has leído la biblia ¡empieza ahora!  ... menos facebook, más biblia... menos televisión, más biblia... menos chismes, más biblia...